Archivos Mensuales: julio 2013

La Grilla

 

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La Grilla

 

Ese día, -como casi todos-, el maestro había interrogado al cielo y a su corazón para saber si ese era el último de sus días, y como siempre, le había parecido demasiado bello para morir en él.

Al recaudador le preocupaba la moral de su tropa, ocasionar la muerte es casi un deber de un buen recaudador.

–un buen ejemplo, eso necesito- pensó el recaudador.

Ese grillo sería un buen alimento para los pájaros del emperador- le dijo el recaudador.

El maestro estaba muy ocupado en su juego habitual de luces, sombras, dedos y trocitos de madera.

¿Cuál grillo? Preguntó el maestro, poniendo su sombrero encima de su última amiga.

Ese que está debajo de tu sombrero- Contestó el recaudador.

El maestro levantó el sombrero esperanzado, y la grilla no lo desilusionó, se había aferrado a él.

¿Cuál grillo? Repitió el maestro.

Ese que está escondido en tu sombrero-, Dijo el recaudador tratando de contener su furia.

El maestro volteó su sombrero, y la grilla voló hacia la mata que le quedaba más cerca.

¿Cuál grillo? Repitió el maestro.

Ese que voló-, Dijo el recaudador, ya llevado por el río de su furia.

¡Ah ese! Realmente no es ese, es esa. Adora la lechuga-, Contestó el maestro.

Has negado tu aporte al imperio, el emperador tiene grillos blancos para alimentar a sus vencejos, y tu miserable titiritero le has negado un triste grillo, tu muerte será un buen ejemplo, mi deber es recolectar lo que se debe aportar al imperio, tu castigo es la muerte-, dijo el recaudador haciendo la señal convenida a su pelotón de ejecución.

Aburrido, el verdugo mayor se dirigió al maestro, y arrastrándolo de las trenzas le dijo: ¡despídete del mundo, sus penas y placeres!

El maestro interrogó de nuevo al cielo y supo –otra vez- que ese no era el día de su muerte.

Le prometí al emperador, -durante la última velada poética del festival de la flor del durazno-,  el grillo que nunca muere, lo tengo entre mis dedos, a  Él que tiene grillos blancos y vencejos presos  en jaulas de cielo ¿realmente le haría falta una grilla verde?- preguntó dulcemente amenazador el maestro.

Una luz roja se encendió en el cerebro del recaudador, recordó la ejecución de su padre en día miserablemente frío y gris.

¿Tienes el grillo que nunca morirá? Preguntó asustado el recaudador, haciendo una seña definitiva y detallada que hasta el cretino verdugo entendió.

Que el mundo es un sueño, es una idea que a todos se nos ha ocurrido, pero yo sé que lo real es opaco. Que las sombras no son reales también, pero yo sé que no.

Le he preguntado al mundo el “Para” montones de veces, cuando en realidad lo importante es el “Por”. Quiero conservar mi vida “por”que quiero cenar una lechuga que sembré para ella, mi grilla siempre regresa, quiero cenar lechuga con ella.

Quiero vivir, porque quiero cenar con ella, una lechuga que sembré para ella.

Del grillo inmortal solo tengo la sombra, creo que al emperador le agradará verla-. Añadió enigmático el maestro.

¡Dame un indicio de la existencia del grillo inmortal, muéstramelo! Una sombra es suficiente- dijo con una esperanza  más pequeña que una mota de polvo el recaudador.

El maestro hizo su magia de sombras y el grillo inmortal voló, caminó y comió lechuga.

Al emperador le agradará ver volar al grillo inmortal, pensó el idiota verdugo.

Al recaudador le dio comezón en la mano derecha, un zamuro voló por encima de él, una mujer lo vio con pasión y lástima.

La próxima velada poética del festival de la flor del durazno es en dos lunas, la capital del imperio está a esa prudente distancia de este basurero, ¿crees que llegaremos? Preguntó esperanzado con una esperanza más grande que una manzana el maestro.

Llegaremos. Dijo triste, como un árbol sin fruta, el recaudador.

Para Elia Alonso

https://www.facebook.com/elia.alonso.3

VABM Domingo, 28 de Julio de 2013

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