Archivos Mensuales: enero 2019

Algoritmos

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Algoritmos

 

Hay un código

Para definir una montaña

Hay una palabra para expresar

Cada estado del alma

Asombro nostalgia y esperanza

 

Hay una cifra

Para confinar al mundo

Hechizar ríos

Conjurar recuerdos

Convertirlos en olvidos

 

Vanos poetas buscan el signo

Mientras el universo

Prueba y desecha espejos

Construye maquinas que harán su mapa

Y extenderán sus algoritmos

 

 

Li Tao Po

 

VABM 25/Ene/2019

Si vas a Maracapanay

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Si vas a Maracapanay

 

No es que la gente sea hostil en Maracapanay. Independientemente de las estadísticas –que miden un peligroso 75% de coñoemadréz- es fácil buscar gente buena, con suerte se puede encontrar, como en todas partes.

Si pides una dirección, tienes que saberla pedir, no debes mostrar mucho apuro, ni necesidad. A los maracapanayeros no les gusta que venga un forastero a estresarlos.

Claro que no vas a entender las señas de cómo llegar a donde preguntaste. Por ejemplo, te van a decir algo así: siga derecho y luego le da para arriba hasta los aguacaticos y luego le da por ahí hasta que llegue.

Debes tener claro siempre que no es problema de nadie y es culpa tuya el que andes perdido.

De eso se trata principalmente la vaina. Si uno está tranquilo, nadie tiene derecho a venir a molestarlo a uno. No importa que uno esté detrás de una taquilla trabajando y haya una cola con un gentío esperando.

También se trata de que cada vez que el gobierno compra una empresa, los empleados se desmotivan, no les encuentran sentido a sus carreras, y no se ubican; pero como a los jefes nuevos –que no tienen la menor idea de cómo funciona el mencionado negocio, pero tienen el cargo por palanca política y solo vienen a dirigirla- no les interesa enemistarse con ellos, no hay problema. El único que puede salir perjudicado es el ciudadano que sufre las consecuencias de tener un estado que cría pollos y fabrica acero con pérdida. Pero ese no tiene voz, ni quien lo defienda.

Se trata también de que a los verdaderos revolucionarios hay que apoyarlos, y ellos están muy por encima de la economía, la vulgar contabilidad, la capitalista eficiencia y la explotadora eficacia.

Si pagas con un billete grande, es tu culpa que la gente se equivoque dándote el vuelto, o que se demoren para dártelo.

Tienes que ser muy cortés para reclamarlo, porque el que te quiere robar el vuelto se puede ofender.

Debes entender que siempre hay cargar sencillo, y es feo andar aparentando riqueza y humillando a la gente con los billetes grandes.

Otra cosa es la ropa, un militar sin uniforme es un civil, un profesor debe tener puesto siempre un saco viejo y arrugado, y andar con libros y carpetas en la mano; si no es estudiante o visitante.

Los problemas empiezan cuando una camisa cuesta más que el salario mínimo y los empleados bancarios –que son en realidad ejecutivos bancarios- van con la misma camisa del año pasado a trabajar; a contar real ajeno, y a soportar insultos de gente que va sacar la plata que el gobierno les ha depositado, y que a ellos no les ha caído.

Si haces una cola, debes entender que hay normas de comportamiento, por ejemplo:

  • Uno tiene derecho a meter en la cola a todos los que quiera, para pasarla chévere hablando mientras espera.
  • Solo hacen cola los pendejos que no están palanqueados.
  • Si alguien es muy lento, uno tiene derecho a colearse.
  • Uno tiene derecho a demorarse todo lo que quiera cuando llega al final de la cola, ya que uno se la caló tranquilito, y nadie tiene derecho a venir a apurarlo a uno.

Si la cola es para el transporte público interurbano, tienes que entender que:

  • Las busetas, los choferes, y los fiscales, son de la línea.
  • La línea casi siempre es de algún concejal o policía retirado que está bien palanqueado.
  • La línea es una cooperativa, así que no paga impuestos, así que si la quieres demandar u obligar a algo, mejor no pierdas el tiempo.
  • Los choferes que quieran trabajar en la línea tienen que afiliarse, y si no pueden o no quieren, son piratas, así que pueden cobrar más caro el pasaje.
  • La línea es de la línea, la acera también.
  • Los tipos más capitalistas del mundo, los más fervientes creyentes de las leyes del mercado -de las sacrosantas oferta y demanda- se asocian en líneas que explotan una acera pública de una comunidad, para prestar un servicio público de primera necesidad, que está regulado en todo el mundo, y cobran subsidios.
  • El fiscal está para cobrarle a los choferes tres pasajes en cada viaje que sale.
  • Ellos no están para vigilar que nadie se colee y tienen el derecho de evitarle el fastidio de hacer cola a sus panas.
  • El pasaje depende de si hay o no hay autobuses. Cuando el pasaje no es el que quiere la línea, no hay autobuses.
  • El pasaje está regulado en un precio, pero este puede ser influido por factores ajenos a la línea, tales como: si está lloviendo, o si hay un accidente en la autopista, o si hay muchos pasajeros esperando, o si no hay muchos choferes trabajando, o si es muy tarde o muy temprano, Etc.
  • El carro de un chofer es su segundo hogar, nadie te puede decir que puedes o no hacer en tu casa.
  • Si no te gusta la música que le gusta a él, o el volumen al que él prefiere oírla, o la temperatura a la que le agrada más a él poner el aire acondicionado, o cualquier otra vaina, no se lo digas en plena autopista, porque te va a bajar.
  • En mi carro mando yo. Gobierno, con mi carro no te metas.
  • En fin, este carro es mío y si no le gusta algo, puede agarrar otro.

Si la cola es en el banco, tienes que entender que:

  • El cajero les da más prioridad a los mensajeros de las empresas, y aprovecha para procesarles las transacciones a ellos, mientras te hace creer que te está atendiendo.
  • Tú no eres cliente, las empresas si lo son.
  • Si te dan billetes de baja denominación, es porque eso es lo que hay.
  • No le debes preguntar nunca nada al vigilante, porque como su nombre lo indica, él solo vigila que no vayas a hacer algo indebido.
  • Si no hay efectivo, línea, aire acondicionado, empleados en las taquillas, o tele cajeros funcionando. Es porque no hay.
  • Si se te pasó el número, se te pasó.
  • Si se está demorando mucho en salir, es que no ha salido.
  • En caso de dudas, lo mejor es que saques otro número y no estés fastidiando.
  • Lo más importante de todo son las normas, no puedes usar el teléfono, no te puedes poner gorra, no puedes entrar con shorts, no puedes irrespetar a un ejecutivo bancario, Etc.

Si la cola es en un tele cajero, prepárate para:

  • Tener siempre adelante gente que lleva cinco tarjetas y le está haciendo un favor a sus panas.
  • Esperar a que la gente llame al dueño de la tarjeta, porque la clave que le dio no es.
  • Esperar que a la señora que se le olvidó la clave, llame a su nieto para que se la recuerde.
  • Que el tipo que llegó antes que tú pulse un montón de teclas cuando se retire, para que no le vayas a sacar real de su cuenta.
  • Hacer varias transacciones en billetes de baja denominación, para llegar al máximo permitido, que no alcanza para una cajetilla de cigarrillos.
  • Esperar mucho tiempo a que el tipo de la tarjeta dañada se resigne.

Si la cola es en algo del gobierno, tienes que entender que:

  • Si estás haciendo cola es porque no tienes palanca desdichado mortal. Así que un poco de respeto.
  • Es indebido preguntar si alguien vino, si no está, sus razones tendrá para andar por donde ande.
  • No hay ninguna probabilidad de que aciertes a la cola correcta la primera vez.
  • No debes preguntarle nada a los empleados, mucho menos a la señora de información. Ella no está ahí para dártela a ti, además –de verdad- ella tampoco sabe.
  • Si abrieron puede que no sea feriado, pero puede ser no laborable.
  • Si no hay una gran cola, ahí no es.
  • Si te atienden, ahí no es.
  • Si te dicen que vuelvas mañana, vuelve en una semana, para que no piensen que eres muy fastidioso.
  • Si te dicen que vuelvas en una semana, están esperando que les ofrezcas real con simpatía y elegancia.
  • Si te dicen que vuelvas en un mes, es porque tu caso no tiene remedio, o a ese ente oficial lo van a cerrar.
  • Debes buscar siempre a los gestores. Son los tipos que saludan a todo el mundo y no hacen cola.

Si la cola que estás haciendo es para comprar gas doméstico regulado, debes entender que:

  • El camión del gas, puede o no, pasar por donde está la gente esperándolo. Y si pasa, nadie sabe si tendrá o no las suficientes bombonas.
  • El camión del gas, puede o no, estar despachando en un operativo en el lugar de residencia de la gente que está haciendo cola en la avenida esperándolo.
  • Que ya no les venden a los revendedores, porque estaban cobrándolo con sobreprecio. Así que hay que esperar a que pase el camión.
  • Que el señor del camión del gas acepta lo que le quieras pagar, pero no el ridículo precio al que está regulado.
  • Que el señor del gas no le da su número de teléfono a nadie, porque lo pueden atracar.
  • Puedes ir a la planta de llenado y quizá alguno de los camiones, cuando salga, te quiera vender, pero está prohibido vender en la salida de la planta.

La economía y la sociedad son una vaina, y la realidad es otra.

Las leyes son una vaina, y la familia y los panas, son la familia y los panas. Por ejemplo:

Viene el gobierno y les aumenta la pensión a los jubilados. O sea que mi abuelo va a ganar más, y yo no. Yo también necesito ganar más, porque todo va subir de precio.

¿Si yo soy chofer a mí quién me va a subir el sueldo?

Viene el gobierno y sube el salario mínimo. Los comerciantes inmediatamente remarcan los precios porque les va subir el costo de la mano de obra. La moneda se va devaluar porque ahora hay más moneda nacional, pero la cantidad de dólares sigue igual; y como aquí no se fabrica nada y hay que importarlo todo, el costo de reposición de la mercancía que tienen los comerciantes en sus estantes hay ajustarlo con el nuevo valor del dólar. Así que cuando los trabajadores cobren su aumento, ya tienen por lo menos una semana pagando al nuevo precio -del dólar paralelo, más el aumento de la mano de obra, y más un margen adicional de prevención para las locuras del gobierno- hasta la yuca, que no es importada, pero hay que incentivar la producción nacional, porque si no la exportan.

Viene el gobierno y le da un bono a la gente tratando de distribuir equitativamente la renta petrolera, inmediatamente en las licorerías y estancos a los cigarros y a las bebidas alcohólicas les triplican el precio. Entonces sale alguien declarando su agrado por la ayuda que le están prestando las licorerías y los estancos a la lucha anti alcohol y anti tabaco. Por supuesto que la recaudación, en precios reales, no ha aumentado.

Parece que lo único que se está exportando desde aquí –además de crudo- es ron. Evidentemente hay que equiparar el precio local con el de exportación, para que no se genere desabastecimiento.

La realidad es muy sencilla. Yo tengo mi vaina aquí, y nadie puede venir a ponerle precio a mis cosas. Si no le gusta el precio, me la deja aquí y todo el mundo feliz.

Uno de los enigmas más asombrosos del mundo es la propagación instantánea a nivel nacional de los mismos precios. Nadie sabe cómo se ponen de acuerdo dos vendedores ambulantes de café, o dos taxistas, -que nunca se han comunicado de ninguna manera- para cobrar exactamente lo mismo por sus productos o servicios, apenas les aumentan la pensión a los viejitos.

Se puede relacionar, pero no atribuir exclusivamente, a los intentos gubernamentales de regulación de precios, el fenómeno único de la aparición de las cosas en las vitrinas de los comerciantes.

Porque aún sin la sospecha de que se va regular un producto, este desaparece simultáneamente de todas las vitrinas. luego los productores llegan a un acuerdo con el gobierno para regular a un nuevo precio, e inmediatamente vuelven a aparecer los productos, pero a un nuevo precio, que es mayor al anterior, que aún tienen marcados.

Es casi creacionista la explicación de que la regulación genera desabastecimiento, y la estatización produce corrupción.

En ninguna parte del mundo sufren tanto los empleados públicos tanto como aquí, que yo sepa a ninguno nunca le han pagado lo que se merece; así que tienen redondearse el sueldo. Son muy pocos los que renuncian y se buscan un trabajito normal. Nunca verás un anuncio llamando a concursar para un empleo público, la única manera de entrar es estando palanqueado.

Da mucha elegancia oponerse a un gobierno populista, ser de la minoría más inteligente. La elite. El único problema es que solo con el engaño pueden las minorías ganar elecciones.

Ve preparándote para cuando te toque hablar con un tipo que te diga que a la gente que nació sobre un yacimiento de 5000 millones de barriles de petróleo -en un país donde hace doscientos años los yacimientos son del estado- le gusta vivir de lo que les regala el gobierno. Sobre todo, si estás hablando con él en una cola de autobuses a las cinco de la mañana y, quizá como yo, es un obrero subempleado.

Prepárate también para recordar la campaña de relaciones públicas que hizo una transnacional petrolera en los años sesenta cuando la obligaron a refinar en el país: hay que ajustar los precios de los productos refinados, estamos perdiendo dinero vendiendo aquí lo que podemos exportar.

Lo complicado aquí es como calcular dicho aumento en el momento en que hay una caída mundial de los precios. Y un bajón espectacular de las ventas.

Aquí la economía es dependiente del ingreso petrolero. Si este aumenta, el estado crece y nacionaliza industrias; si este disminuye, el estado vende activos para equilibrar sus cuentas.

Los empleados de las empresas que son nacionalizadas y privatizadas, como veletas, se alinean con el viento. Pero las veletas no vuelan, excepto cuando las arranca un huracán.

Los políticos- que no tienen influencia en dicho ingreso- se turnan en el poder cada vez que hay una baja pronunciada. Pasan los que nacionalizan empresas y llegan los que las privatizan. Y el ciclo se repite. Algunos banqueros trabajan con ambos grupos.

El estallido social de 1992 se atribuye a un ligero aumento del combustible, seguido por otro desproporcional en los pasajes. Fue aprovechado -y quizá alentado- por un político tan taoístamente partidario del no hacer, que cuando era presidente había siempre rumores de que se había muerto. Y cuando salió de la presidencia nadie lo investigó porque todo el mundo creía que se iba a morir pronto.

Algunos empleados de la industria petrolera nacional merecen un párrafo especial, son descendientes de los que trabajaron en la industria cuando estaba en manos de las empresas extranjeras.

Sus padres trabajaron duro, se ganaron la confianza de los administradores extranjeros y les fue muy bien.

Luego ellos se encargaron de la industria ya nacionalizada, hicieron muy buenas relaciones con las anteriores empresas concesionarias, algunos hasta hicieron carrera desde aquí en ellas, y les fue muy bien.

Algunos renunciaron porque el gobierno que querían derrocar no cayó, así que emigraron a trabajar en las empresas de allá y les está yendo muy bien.

Lo que nadie entiende es porqué se la pasan tratando de volver.

La industria petrolera nacional participa en un negocio global muy competido –hay guerras debidas a él- pero aquí a casi nadie le interesa –excepto a los políticos para tratar de alternarse con las fluctuaciones de precios- porque ha sido satanizado y ocultado a la mayoría de sus propietarios por quienes se han beneficiado más de su renta.

Ojalá algún día logre la industria de aquí competir entre iguales en la industria petroquímica y petrolera global.

Ojalá que los administradores de la industria trabajen para lograr el mayor beneficio de la mayoría de los propietarios.

Ojalá que se encuentre la manera de equilibrar los requerimientos de renta de los propietarios, con los de inversión en la empresa.

 

Es tu corazón canoso

Es tu corazón

Canoso y calloso

Ya estás viejo

 

Ya te has resignado

Entonces llega ella

 

Que es la lluvia

Y llueve soleado

Sobre la tierra

 

Que lo ha visto todo

Y vuelves a sonreír

 

Li Tao Po

VABM 18/Ene/2019

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